jueves, 18 de noviembre de 2021

La gran crisis de 1929 en América Latina



Dicen los especialistas que la COVID-19 ya ha superado el número de desempleados causados por la gran crisis económica mundial de 1929, y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) pronostica que sus consecuencias serán las peores de la historia. Vale la pena recordar que la depresión de los años treinta fue por su extensión y profundidad, la más grave conocida hasta ahora por el capitalismo. Bancos, fábricas y negocios quebraron, mientras los obreros eran despedidos en masa. En tres o cuatro años la producción industrial cayó entre 30% y 40%, retrocediendo a los niveles de 1908-1909.

Sólo en Estados Unidos, de 1929 a 1932, el ingreso nacional declinó de 82 mil millones a 40 mil millones de dólares -el rural se contrajo a menos de la mitad- y los salarios bajaron de 17 a 7 mil millones en la misma moneda, mientras se registraba una caída de cerca del 50% en los precios de artículos de consumo. El índice de ocupación (base 1923-1925=100) descendió de 106 a 66 puntos -los parados pasaron de 1,6 millones de personas en 1929 a 12,8 millones en 1933- y el valor conjunto de las exportaciones e importaciones se redujo de 9 640 a 2 933 millones de dólares. La producción de hierro y de acero retrocedió 28 y 31 años respectivamente. De cinco millones de automóviles fabricados en 1929 se pasó a sólo un millón.

Los acontecimientos de 1929 marcaron también un completo viraje para la economía y la sociedad de América Latina. Lo más notable fue la prolongada pérdida de dinamismo en la demanda de materias primas que acompañó a la pronunciada disminución de la producción industrial en Estados Unidos (46%), Alemania (40%), Francia (33%), Inglaterra (24%) y otras metrópolis. Sus efectos se hicieron sentir en forma directamente proporcional a las deformaciones sufridas por los países latinoamericanos en el proceso de su integración a la división internacional del trabajo.

El desempleo, la ruina y el hambre afectaron a las masas populares de América Latina, mientras los golpes de estado y la proliferación de situaciones revolucionarias pusieron de manifiesto la crisis de las estructuras dominantes. El descalabro reveló en toda su crudeza los límites del laissez faire y las consecuencias de minimizar el papel del Estado, políticas adoptadas por las repúblicas latinoamericanas como parte de las reformas liberales instauradas desde la segunda mitad del siglo XIX.

La gran hecatombe financiera, industrial y comercial afectó sobre todo a los países de América Latina más estrechamente vinculados al mercado internacional. Los países latinoamericanos orientados a la exportación de materias primas y alimentos, en su mayoría productores autónomos, fueron los más golpeados por la brutal contracción del mercado. La caída del precio y del volumen de las exportaciones tradicionales, la aguda disminución en la capacidad de importar y la consiguiente bancarrota fiscal, conmovieron los cimientos de un orden socioeconómico basado en los privilegios de las elites agroexportadoras.

Por añadidura, el flujo de capital extranjero hacia América Latina se detuvo casi por completo. En consecuencia, las ventas latinoamericanas se redujeron en un 65% y su capacidad de importar en un 37% durante los años más duros de la crisis, lo que obligó no sólo a reducir los presupuestos estatales sino a suspender el pago de la deuda externa en 1934, con sólo dos o tres excepciones.

Las elites en América Latina trataron de retener el poder estatal recrudeciendo la represión y patrocinando una serie de maniobras golpistas, destinadas a liquidar experiencias reformistas y detener la democratización emprendida en algunos países (Argentina, Uruguay) o recomponer, con la ayuda del ejército, la alianza entre las oligarquías criollas y el capital extranjero (Perú, Cuba, Colombia y parte de Centroamérica). La crisis fue también el caldo de cultivo de movimientos nacionalistas, sublevaciones populares, revueltas obreras y campesinas, que en los años treinta estremecieron al continente de un extremo al otro.

Sergio Guerra Vilaboy (2020, mayo 8). La gran crisis de 1929 en América Latina [Blog post]. Recuperado de La gran crisis de 1929 en América Latina | Informe Fracto

En el texto: (Sergio Guerra Vilaboy, 2020)






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La Sensibilidad de la Economía Peruana ante la Gran Depresión

La economía peruana siempre se ha caracterizado por ser algo frágil ante acontecimientos externos. Una prueba de ello es lo que sucedió durante la ocurrencia de la Gran Depresión. Para el año 1929, Augusto B. Leguía era el presidente del Perú y debido a los múltiples préstamos que realizó, se terminaron agotando los recursos de un Estado que no aumentaba sus ingresos, por lo que las repercusiones fueron catastróficas. Un detalle poco conocido fue que la crisis causó el aumento de la migración; al Perú llegaron un gran número de austriacos, lo que provocó que el gobierno implementara leyes que regulen la entrada de extranjeros. La principal manera en la que se manifestó la crisis fue en la caída en el precio de las exportaciones, en la interrupción del flujo de préstamos, en la caída de precios internos y en una deflación. Incluso provocó la quiebra del banco más importante de Perú en esos tiempos, el Banco del Perú y Londres, en octubre de 1930. Un aspecto de suma relevancia fue el derrumbe de los precios de las materias primas en el comercio mundial como el cobre, azúcar, plata y algodón. Todo esto logró reponerse para el año 1933; sin embargo, nunca llegaron a restaurarse por completo. Otro efecto que tuvo la crisis en el Perú fue un incremento en el desempleo en los sectores de exportación, especialmente en la minería; en el año 1932 se desempleo a más de la mitad de toda la fuerza laboral. También hubo desempleo en las plantaciones y refinerías azucareras. Por otro lado, los ingresos del gobierno y fiscales fueron gravemente afectados por la crisis que tuvo inicio en 1929, por lo que el gobierno terminó por suspender el servicio de la deuda externa para el año 1931. En adición, otra de las consecuencias de la crisis fue reducir la dependencia del crédito externo para las finanzas públicas. Lamentablemente, las consecuencias mencionadas sólo fueron la mitad de las que terminaron siendo, el Estado tenía cada vez el panorama más difuso. Sin embargo, durante la crisis de 1929, se decidió contratar a un grupo de expertos financieros, bajo la dirección de Edwin W. Kemmerer, para que realizaran recomendaciones sobre las medidas que deberían tomarse para remediar la crisis económica. La presentación de las recomendaciones se llevó a cabo en abril de 1931 y fueron específicamente once: Ley de impuesto a la renta, Reorganización de la Contraloría General de la República, Ley General de Bancos, Establecimiento de una contribución predial a ser cobrada por los Consejos Provinciales y Distritales, Creación del Banco Central de Reserva, Ley de aduanas, Informe anual sobre el crédito público, Ley orgánica de Presupuesto, Ley de reorganización de la Tesorería Nacional, Ley monetaria e Informe sobre la política tributaria del Perú. A pesar que Kemmerer enfatizó que se debían aplicar los once planes en conjunto, el gobierno eligió implementar solo tres: Ley de Bancos, Creación del Banco Central de Reserva y Ley monetaria. Se desconocen los motivos por los cuales se tomó tal decisión, pero lo que sí se tiene claro es que esa decisión define totalmente a la sociedad peruana. Han pasado casi 100 años de aquella crisis y se puede decir con orgullo que la economía peruana ha progresado muchísimo. No obstante, no se puede decir lo mismo de la sociedad peruana.

domingo, 31 de octubre de 2021

La Peor Crisis Mundial

La actual crisis que está aconteciendo en el mundo no se compara con ninguna vivida anteriormente, ya que no solo ha afectado el aspecto económico, sino también un aspecto bastante sensible: la salud pública. Asimismo, la crisis ocasionada por el nuevo coronavirus ha sido relacionada con la Gran Depresión de 1929 debido a las similitudes en cuanto a las consecuencias que trajeron estos eventos, ya que en ambos casos se presentaron crisis sistémicas que afectan de manera global. Dentro de estos efectos se encuentran las altas tasas de desempleo en los países con alta presencia del capitalismo como con bajas o nulas, así el sistema económico se vio realmente afectado por las políticas inestables y la presión causada por un escenario de incertidumbre y miedo. Por ejemplo, en Estados Unidos, el índice Dow Jones cayó en 12,9 puntos en marzo del 2020, lo que no había sucedido desde 1929, donde la caída de este índice fue de 12,8 puntos. Días más tarde, la bolsa neoyorquina obtuvo un alza de un 11,37%, el mayor aumento desde los años 30 del siglo pasado. Asimismo, el índice de Standard & Poor 's 500 demuestra un nivel de volatilidad comparable entre estas dos épocas como las que poseen una velocidad de caída altamente rápida (-30%). De la misma forma, se podrían comparar factores macroeconómicos como el Producto Bruto Interno (PBI), el cual, durante la crisis del año 1929, presentó una caída del 5,1%. Asimismo, los valores de este índice variaron hasta que la crisis de la Gran Recesión del 2008 registró uno de los peores valores en Estados Unidos. En el mismo sentido, se obtuvo una caída aproximadamente del 4%, lo que aún sigue siendo un valor altísimo para este país capitalista. Dentro del rubro financiero, los mercados y las divisas se vieron estancadas por la falta de circulación del dinero en los mercados y bancas. Sin embargo, el crecimiento de la población mundial también se ha visto estancado, ya que hasta el momento se han registrado aproximadamente 5 millones de muertes en el mundo. Entonces, recopilando los hechos, se podría afirmar que la crisis por el nuevo coronavirus es la peor crisis que el mundo ha presenciado por los efectos económicos (aumento de la tasa de desempleo, de la pobreza, reducción del PBI, inversión en los recursos de salud, etc.) y sociales (muertes, secuelas temporales y permanentes) que ha ocasionado. No obstante, no todo ha sido negativo desde el inicio de la pandemia, ya que es posible que el medio ambiente se haya recuperado un poco después de una constante contaminación, provocada por los seres humanos, debido al aislamiento obligatorio durante el primer semestre del 2020. Además, la ciencia y la medicina se desarrollaron mucho para lograr el descubrimiento de la vacuna contra el nuevo coronavirus. Sin duda, la pandemia significó un tiempo de reflexión para la humanidad. Dejó una lección muy importante como las anteriores crisis: ser consecuentes. No se le tomó importancia a la higiene y las consecuencias no se hicieron de esperar. Lo que nadie se esperaba es que las consecuencias fueran globales, he ahí la importancia de ser consecuentes. Esta situación solo confirma la teoría que señala que mientras el tiempo avance, los problemas serán más grandes. En este caso, las crisis empeoran mientras el tiempo pasa. Por eso, la crisis debido al nuevo coronavirus supera a la Gran Recesión y al Crack de 1929.

viernes, 29 de octubre de 2021

Anatomía de la crisis por Milton Friedman

El video comienza mostrando a Wall Street, el lugar en donde transcurrieron los hechos. Recordando que en el interior de la bolsa de valores el jueves 29 de octubre de 1929 se vino abajo el mercado y desde entonces se le recuerda como jueves negro. Algo que no sabíamos antes, es que la Gran Depresión fue atribuida al fracaso del capitalismo, pero esto en realidad es un mito, lo que realmente sucedió fue diferente. Las causas del fracaso de la sede del banco de EE.UU fueron; en primer lugar, su nombre, que hacía creer a los inmigrantes que era un banco oficial del gobierno cuando solo era un banco comercial; segundo, sus dueños judios, que atraían como depositantes a muchos hombres de negocios judios de la ciudad de New York. En tercer lugar, la alienación de otros banqueros a los que no les gustaban ni las ventajas que les daba el nombre ni la naturaleza de sus dueños. Como resultado, los demás bancos estaban dispuestos a circular rumores que ayudaron a crear un ambiente que llevó a retiros masivos poniendo al banco en dificultades y es por esto que los demás bancos no aportaron una mano para salvarlo. Adicionalmente, Friedman denota que el banco federal de la reserva de New York aparentaba ser la salvación del banco de EE.UU por que se había establecido el sistema de reserva federal. Sin embargo, en la reunión del 10 de diciembre de 1930, cuando los demás banqueros y en especial J Pierre con Morgan intentaron suscribir el fondo de garantía y el plan no resultó como se esperaba, ocasionó que el banco de EE.UU cerrará para siempre. El cierre de este banco produjo efectos profundos, depositantes de todo el país se asustaron por la seguridad de sus fondos y corrieron a retirarlos. De 1929 a 1930 después del colapso del mercado de valores el sistema de la reserva federal permitió que la cantidad de circulante disminuyera paulatinamente asfixiando la estructura monetaria. Para diciembre de 1930 la cantidad de circulante había disminuido en 3%. Es importante señalar que una economía que está creciendo necesita dinero para impedir la deflación y otros problemas. Dado a esta asfixia del sistema monetario y la falta de intervención por parte del sistema de reserva federal es que se dio la Gran Depresión. Una lastima sabiendo que se hubiera podido evitar el pánico comprando bonos del gobierno en grandes cantidades, proporcionando efectivo para que los depositantes vean que podían retirar su dinero y no lo siguieran haciendo. Esta política fue propiciada con un gran énfasis por Benjamin Strong, el primer jefe del banco de EE.UU, quien falleció dos años antes de empezar la verdadera crisis y quien fue la figura clave de todo el sistema federal de reserva. Luego de ello, empezó una discrepancia y pelea por el poder entre los demás bancos de Nueva York y el directorio de Washington, en el cual perdió Nueva York. A pesar de numerosas advertencias, el sistema se negó a comprar bonos del gobierno y el sistema se quedó sin intervenir, mientras en otros lugares se quebraban los bancos. Asimismo, mientras quebraba un banco, se formaba una cadena destruyendo a su paso la moneda y el sistema federal permitía que esto sucediera. La terrible depresión que continuó, fue consecuencia del manejo por parte del sistema federal. Podemos recalcar que en el año 1929 el mundo se basaba en un patrón de oro. Esto es un indicio para saber donde empezó la depresión. Si se hubiera originado en Europa, quizá EE.UU hubiera perdido oro, pero por haber iniciado en EE.UU, fue recibiendo mas y mas oro al ver los efectos de la crisis. El sistema determinado en ese entonces era el siguiente: el oro debía determinar la cantidad de dinero emitido por la reserva federal, la cantidad que está emitía debía determinar la cantidad emitida por los bancos comerciales, que a su vez determinaban la cantidad de dinero que los individuos; comercio e industria, podrían obtener de los bancos. En 1930, en cada banco que quebraba se disminuía la existencia de efectivo, comercio e industria, factores por los que que comenzaron a caer en la ruina. Gran Bretaña también fue afectada, su estructura monetaria también se basaba en el patrón oro. Aunque el oro británico empezó a llegar a EE.UU para constituir un nuevo incremento de la industria monetaria, no lo quiso así la reserva federal, que guardó el oro, así que había oro de sobra que no servía. Actualmente, ya no se sufre por la falta de dinero sino por el exceso, los problemas de inflación que se hacen presentes hoy en día, remontan directamente al problema de la deflación que nos agobia desde 1929. Referencia: Escuela Austriaca. (2017). La Crisis del 29 Según Friedman [Video]. Youtube. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=86HdybuwrU4

domingo, 17 de octubre de 2021

La Recesión después de la Depresión

Después de lo sucedido en 1929, Franklin Roosevelt, presidente número 32 de los Estados Unidos, llegó para aliviar la crisis. La aplicación del New Deal permitió rescatar el sistema financiero, regularizar la libre empresa y disminuir la tasa de desempleo. Parte del plan de Roosevelt también consistió en la construcción de obras públicas para que la población desempleada pudiera trabajar. De esta manera, la economía americana se fue recuperando poco a poco hasta que finalmente Estados Unidos volvió a tener la capacidad de ser nuevamente una potencia mundial. En este punto, se podría decir que las autoridades americanas aprendieron una gran lección: el Estado siempre debe intervenir en los diversos sectores de la economía. Sin embargo, la prosperidad duraría poco, ya que en 1939 se desató la Segunda Guerra Mundial, trayendo consecuencias físicas y económicas devastadoras. Estados Unidos actuó como benefactor en la reconstrucción de Europa mediante un plan ideado por George C. Marshall, brindando una ayuda económica de US$12.000 millones para restablecer Europa. El Plan Marshall fue un éxito debido a la recuperación económica de potencias como Reino Unido, Francia y Alemania de Occidente. A causa de esto, George Marshall recibió el Premio Nobel de la Paz en 1953. Entonces, a partir de la década de los 50s, empezó una nueva etapa de prosperidad para Estados Unidos, que lamentablemente se vio interrumpida con la llegada del nuevo milenio. Las Torres Gemelas de Nueva York fueron atacadas en 2001 y empezó oficialmente lo que George W. Bush, presidente número 43 de los Estados Unidos, declaró como la guerra contra el terrorismo. El gobierno de Bush pareció haber olvidado la lección que les dejó el crack del 29 y creyeron conveniente desregularizar los mercados, reducir los impuestos y las tasas de interés, y permitir la expansión desmesurada del crédito para afrontar las consecuencias de los atentados del 2001. Asimismo, se creyó que sería buena idea invadir Irak para enfrentar el terrorismo. No obstante, esto ocasionó la subida del precio del petróleo en 300%. Los años pasaban y los precios de materias primas como el petróleo se mantenían altos o se agregaban más productos esenciales a la lista de inalcanzables como sucedió con los alimentos, el cobre, el ácido sulfúrico y la sosa cáustica. Llegó el 2008 y nuevamente Estados Unidos se encontraba en un momento de crisis, que lamentablemente se extendió por todo el mundo. La Gran Depresión había regresado, solo que esta vez la crisis del 2008 fue bautizada como la Gran Recesión. Curiosamente, ambas crisis se iniciaron por casi el mismo motivo, el desplome de la Bolsa de Valores de Nueva York por un lado y la quiebra del banco Lehman Brothers por el otro. Ambas sociedades fueron muy importantes en su momento y su deterioro terminó siendo consecuencia de una serie de malas decisiones, lo que nos lleva finalmente a cuestionarnos, ¿cómo pudo Estados Unidos cometer el mismo error dos veces? ¿Realmente aprendió algo? Podrá ser un país desarrollado, pero parece tomar decisiones de un país recién independizado.


viernes, 15 de octubre de 2021

Consecuencias del Crack del 29

Uno de los sucesos económicos más fuertes de la historia es el Crack del 29. A tal punto que aún hoy es motivo de estudio. Esta caída abrupta de la bolsa de valores generó una crisis financiera impresionante, en la que muchas familias perdieron sus negocios y los ahorros de toda una vida. En 1929 se produjo lo que se conoce como la gran depresión. Millones de personas perdieron su empleo, empresas de diversos rubros se fueron a la bancarrota y algunos se suicidaron al no poder soportar este duro golpe.


¿Qué consecuencias tuvo el crack del 29?

Las consecuencias del crack del 29 se vieron desde el primer momento. Con tantas personas que apostaron sus ahorros al mercado de valores, las bancarrotas no se hicieron esperar. En consecuencia, los bancos fueron de los primeros en verse perjudicados, ya que la mayoría cotizaba sus acciones en el mercado de capitales. A su vez, el desempleo llegó a niveles altísimos, ya que muchas empresas vieron cómo sus ventas disminuyeron con la crisis. El bajo poder adquisitivo de los ciudadanos y gran stock que estaba disponible provocó una merma en los precios de los productos.


Todo esto afectó al comercio mundial, debido a que el mayor productor del planeta estaba en medio de una gran crisis. Muchos norteamericanos decidieron invertir sus recursos en activos físicos como el oro, la plata o repatriar sus capitales a otras naciones. Por otro lado, las empresas no pudieron con la gran demanda de productos que había en los continentes, así que se produjo una leve escasez de bienes en algunos países. Las exportaciones a Estados Unidos también se debilitaron, lo que trajo un desempleo en Europa.

¿Cómo afectó la crisis de Wall Street a la economía mundial?

La crisis del 29 fue un suceso que generó pérdidas millonarias en numerosos países. La economía mundial se contrajo al perder una gran cantidad de toneladas de bienes producto del endeudamiento de las naciones europeas. Además, la disminución del consumo puso en serios aprietas a los principales industriales del momento. Todo esto fue consecuencia de la especulación y el gran boom sin control que hubo en la bolsa de valores.


Esta situación produjo la gran depresión del 29, aunque algunos economistas no están de acuerdo con esto. En solo tres días más de 100.000 empleos se perdieron debido a la quiebra de los bancos y empresas más importantes de Estados Unidos. También se vieron afectadas las organizaciones agroalimentarias, que no pudieron vender el exceso de inventario, ya que el poder adquisitivo mermó significativamente. Todo esto provocó una cadena sin fin que afectó a un gran número de personas durante varios meses consecutivos.

¿Qué medidas se tomaron para solucionar la crisis?

El estado norteamericano tuvo que hacer muchos ajustes en sus políticas monetarias para poder rescatar el sistema financiero, como entrar en el capital de algunos bancos. En consecuencia, generó unas barreras arancelarias para proteger el consumo y producción interno y evitar la fuga de capitales. Por ende, podría decirse que el crack del 29 cambió por completo el sistema económico del mundo occidental. Se aplicó por primera vez en mucho tiempo el control de cambio, con el fin de regular los precios de los bienes y servicios para asegurar el consumo de todos por igual.


La planificación económica fue uno de los aspectos que más tuvo en cuenta el nuevo gobierno americano. Ellos sabían que tenían que aplicar ajustes para evitar que la economía siguiera hundiéndose. De esta manera, al llegar la segunda guerra mundial pudieron proveer los recursos necesarios para las tropas que se desplegaron en Europa y África. Esto demostró una gran habilidad para gestionar una de las crisis financieras más grandes del siglo XX, tanto así que luego se produjo una era de prosperidad que duró varios años.


Economía 3. (2021). Crack del 29: sus causas y consecuencias para la economía mundial [Blog post]. Recuperado de https://economia3.com/crack-29-causas-consecuencias/

En el texto: (Economía 3, 2021)